Introducción

La Medicina es un arte de la más alta importancia en donde la Práctica necesita la comprensión del Enfermo y el Remedio.

La Materia Médica Homeopática debe estudiarse bajo el punto de vista farmacodinámico en el hombre sano, para conocer los efectos y propiedades curativas de cada remedo. Enfermo y Remedio están íntimamente unidos por estrechas relaciones que la Medicina contemporánea persiste en querer ignorar. Su verdadero conocimiento y su fiel observancia dan al Médico Homeópata una terapéutica técnica a la vez flexible y variable que le permite obtener los más halagadores resultados.

El estudio y la aplicación de esta técnica permiten la correcta aplicación de un remedio si se comprende la relación exacta entre enfermo y remedio, que constituye el "eje funcional" del Médico Homeópata.

Del síntoma al remedio.

Conducta que debe seguirse en la práctica diaria:

En presencia de un enfermo ¿cómo se procede? El Médico debe escuchar, interrogar y examinar al paciente y pedir al laboratorio, si es necesario, las investigaciones o exámenes que el caso reclame y que le servirán de orientación.

El primer elemento y el de mayor interés debe ser el "Síntoma", que expresa el sufrimiento del enfermo o la alteración de un órgano, síntoma que debe ser transformado inmediatamente en la mente del médico en un "signo clínico", primera etapa hacia un diagnóstico preciso.

El profesor Grasset(1), dijo:

"La misión del médico es curar las enfermedades y tratarlas racionalmente para en esta forma hacer el bien.

1. Constituir y jerarquizar los síntomas.

2. Deducir el estado anatómico y funcional de los órganos o aparatos alterados.

3. Diagnosticar la enfermedad que tiene bajo su dependencia ese padecimiento, esa lesión o ese síntoma.

Del síntoma a la enfermedad, esta es toda la medicina práctica".

Esta es en efecto toda la Medicina que habitualmente se enseña, pero no se deja desde entonces de reconocer su insuficiencia.

No se pierde el tiempo al querer estudiar la Homeopatía, si se tiene la certeza de que a todo diagnóstico preciso corresponde una terapéutica exactamente determinada; no obstante tómese en cuenta que no siempre es posible establecer un diagnóstico clínico exacto.

Del Síntoma al Remedio: Lo primordialmente esencial para el médico Homeópata, que cuenta con una terapéutica invariable, no es determinar "un caso clínico dado", sino más bien conocer al "enfermo que observa"(2).

El síntoma no es solamente "un signo clínico", es también un "signo terapéutico", en el cual se podrá apreciar todo el valor si se conoce su exacta "significación".

Pensad en un enfermo que se queja de trastornos digestivos y de un dolor en el ángulo inferior del omóplato derecho, Clínicamente no existe duda, se trata claramente de un hepático. Después ¿qué debe hacerse? Se dará un régimen severo y se prescribirán colagogos, se recomendará una cura de Vichy, tratamiento común a todos loe hepáticos.

"Dolor en el ángulo inferior del omóplato" signo terapéutico de valor para el Homeópata, que después de haber hecho el mismo diagnóstico clínico lo complementa rápidamente prescribiendo un solo remedio que conviene al enfermo: Chelidonium, con el cual la indicación está cubierta por la comprobación de su signo característico que no pertenece a ningún otro remedio.

Se "jerarquizará", siguiendo la expresión del Prof. Grasset, los síntomas en un orden clínico para los fines del diagnóstico. La Homeopatía "valoriza" los síntomas en el orden terapéutico para obtener la curación.

El diagnóstico clínico y el diagnóstico terapéutico se complementan en nuestro espíritu(3) porque son igualmente "significativos". La interpretación terapéutica que nos hemos habituado a hacer no excluye el entendimiento clínico, ella lo completa; más bien lo precisa y nos permite que sea la naturaleza de los trastornos observados la que nos guíe para la prescripción del remedio útil.

Considérese otro enfermo que presenta tres clases de trastornos en los cuales la superposición de a su morbosidad una fisonomía bien particular:

  1. Trastornos lesionales
  2. Trastornos funcionales
  3. Trastornos sensoriales.

TRASTORNOS LESIONALES

Los trastornos lesionales son aquellos que experimentan el ataque anatómico del órgano. Estos son los que se conocen mejor, pues su presencia expresa "significativamente" la evolución clínica de una enfermedad que permite establecer juiciosamente un diagnóstico.

TRASTORNOS FUNCIONALES.

Los trastornos funcionales son aquellos que producen la alteración de la función de un órgano. Se agregará a estos síntomas una importancia cada vez más considerable porque se habrá reconocido que algunas veces no es posible establecer un diagnóstico de la enfermedad que pueda etiquetarse bajo un conjunto de datos clínicos.

El estudio de los síndromes está actualmente a la orden del día, pero suelen ser atribuidos a un trastorno endócrino o a una alteración del simpático, reconociendo que esta interpretación, si satisface un momento el deseo de afirmar una etiología, no aportará un medio de curación eficaz. Sin duda en la terapéutica endócrina y en la simpáticoterapia existen hechos en donde la curación es insuficiente y sus resultados no son perdurables.

¿Por qué? La razón es la siguiente: la disfunción de un órgano suministra reacciones diferentes no solamente en relación con el órgano afectado, sino de acuerdo con las reacciones del sujeto. Por esta razón se observan datos clínicos diversos en un mismo síndrome al cual se atribuye el disfuncionamiento de una glándula o del sistema nervioso. Además, siempre se tomarán en cuenta los signos adyacentes aun cuando su significación es relativa.

Deben "jerarquizarse" los síntomas siguiendo un orden clínico y etiológico, que permita colocarlos dentro del cuadro nosológico de las enfermedades -que se presentan diariamente aun bajo los diferentes conceptos fisiológicos contemporaneos- formando una serie de síndromes clínicos bien estudiados para "valorizarlos" debidamente a fin de obtener los fines terapéuticos que se buscan.

Consideremos dos enfermos: dos mujeres de edad de 45 a 50 años, de apariencia robusta, corpulentas y casi obesas; después de algún tiempo hay cierto retardo en sus reglas, que coincide con la aparición de os trastornos siguientes: impresionabilidad exagerada, nerviosidad intensa, depresión muy marcada, al despertar tristeza e inquietud, cefalalgia que se agrava del lado izquierdo, con oleadas congestivas y sensaciones frecuentes de frío. La constipación es constante y se acompaña de hemorroides, las digestiones son lentas y penosas, el hipocondrio derecho está doloroso y las enfermas no pueden soportar un vestido apretado. Al examen no se comprobará nada anormal. El diagnóstico es sencillo: Trastornos funcionales en relación con una disfunción endócrina de la premenopausia.

Analizando a estas enfermas se encontrará(4):

La primera presenta "alrededor de la boca y sobre los labios una erupción eczematosa", los párpados están "rojos", "hinchados", y "aglutinados" sobre todo por la mañana. Tiene "aversión completa por la carne y los dulces" que le provocan nauseas. Siempre está constipada, las heces son "duras", "en pequeños trozos reunidos por hebras de mucosidad", las hemorroides se manifiestan por "dolores punzantes en el ano", más marcados "después de la evacuación" y "al estar sentada"; y por la noche padece "violentos pruritos". Las reglas están retardadas, "muy poco abundantes", de "corta duración" y siempre "precedidas de prurito vulvar". La piel presenta frecuentemente "erupciones costrosas" que destilan un "líquido amarillo y viscoso como la miel". "Apatía" e indiferencia, pierde el gusto a toda actividad, está muy sensible y "llora por nada".

Bien diferente es la segunda enferma. "Habla continuamente" saltando de una idea a otra, no puede evitar el hablar y no se puede acostar por la noche porque únicamente tiene deseo de estar charlando. "Siempre se agrava después de haber dormido" por lo tanto sus noches son terriblemente agitadas, "sueña constantemente con la muerte" y frecuentemente asiste a su propio entierro. La cefalalgia se acompaña de una "sensación de pelizcos en la raíz de la nariz" que se complica a menudo con una "sensación como si los ojos estuvieran jalados hacia atrás". No puede sufrir la enferma ninguna ropa ceñida alrededor del cuello o del talle, igualmente "no puede soportar el contacto de la camisa o de sus ropas". La constipación obstinada se complica con la presencia de hemorroides "lívidas" o "azulosas" con "dolores constrictivos" y sensación de "batimientos en el ano y el recto". La piel siempre está muy sensible y se pone jaspeada a menudo por "equimosis espontáneas". Hecho característico: Todos estos trastornos cesan tan pronto como las reglas aparecen. "Mejoría considerable durante e inmediatamente después de las reglas".

El diagnóstico de estas dos enfermas se confirma: trastornos premenopáusicos con tendencia eczematosa en la primera y disfunción del simpático y congestión del sistema portal en la segunda. La falta de datos particulares y complementarios para una correcta prescripción hacen un error de juicio por desconocer el valor de los síntomas observados en cada enferma.

Sólo el médico Homeópata comprende toda la verdadera significación porque conoce las relaciones estrechas que unen los signos clínicos comprobados y los síntomas de la experimentación del remedio.

Signos clínicos y signos terapéuticos no pueden estar separados de una correcta prescripción. Graphites será el remedio de la primera paciente. Lachesis el remedio de la segunda. Solamente estos remedios corresponden exactamente a las reacciones particulares de cada enferma y estas reacciones "individualizan" la prescripción de cada caso, que en la clínica ordinaria no se toman en cuenta porque se desconoce el valor de la "individualización".

TRASTORNOS SENSORIALES.

Bajo el nombre de trastornos sensoriales se comprende el conjunto de alteraciones en las funciones sensitivas que aparecen en el principio de toda enfermedad o estado morboso y que constituyen por su reunión "el estado de malestar" que precede a la aparición de los trastornos funcionales o lesionales(5). Estas manifestaciones estrictamente individuales están en relación con el Temperamento del Sujeto en el cual el Sensorio (psiquismo(6) y sensibilidad) se encuentra modificado. El órgano no está lesionado, los trastornos lesionales no existen; su función no está alterada, los trastornos funcionales aun no aparecen; solamente los trastornos sensoriales existen y su presencia constante desaniman al paciente y desconciertan al médico.

Las variaciones de psiquismo individual y de la sensibilidad personal son múltiples, constituyen ellas solas el estado morboso propio del sujeto, en donde sus síntomas particulares, su "disritmia", etc., deben agregarse a los síntomas habituales de una enfermedad clásica o de un síndrome clínico reconocido, imprimiéndole una forma particular: la del enfermo.

Estas manifestaciones "individuales" tan importantes para nosotros los Homeópatas, constituyen las características de la "reacción personal" del Ser enfermo que se descuidan privando en esta forma al médico de elementos indispensables para una correcta terapéutica. Si solamente se persiste en conocer al enfermo como "función humana" y como "Tipo" con sus elementos constitucionales, sin tomar en cuenta o ignorando las correspondencias terapéuticas con sus características, modalidades y signos valorizados de la Materia Médica Homeopática, no se podrá hacer una adecuada prescripción.(7)

El Médico moderno es un científico notable que examina y hace comprobaciones; el Médico Homeópata es un Observados que actúa y cura.(8)

El Estudio del Remedio.

El más grande obstáculo al desarrollo de la Homeopatía, reside en la obligación imprescindible de aprender la Materia Médica y lo esencial es el conocimiento exacto de las Características, Modalidades y Síntomas particulares de cada remedio para poder aplicar con precisión y tener éxito en nuestra terapéutica.

No considerar la Materia Médica Homeopática como una colección enciclopédica de síntomas que deben conocerse de memoria en todas sus líneas. No buscar sistemáticamente la manera de ejercitar la memoria, no aprenderla como un loro, sino que cada página será objeto de correcta interpretación y minucioso estudio.

Para aprender la Materia Médica Homeopática hay que entenderla. No buscar la manera de retener de un solo golpe una Patogenesia, porque se olvidarán pronto los síntomas agrupados, dada su gran cantidad, así como los signos principales, tachando pequeños detalles de inútiles y por lo tanto será imposible conocer la acción completa de un remedio por ignorarse lo esencial y su valor e importancia en la clínica.

Estudio analítico

Los síntomas de cada remedio deben ser "valorizados". Entre los signos que presenta cada remedio, unos son "Característicos" y aun cuando les pertenecen en propiedad algunos son también comunes a otros remedios, pero en cada uno tiene sus modalidades distintas que permiten su diferenciación.

Ejemplo:

Otros signos son "importantes". Unas veces se ajustan a los primeros y contribuyen a su valorización. Otras ocasiones son independientes y permiten completar el cuadro sintomático esencial del remedio cuyo símil se encontrará en la sintomatología del enfermo.

Ejemplo: Cactus.

Signos característicos:

Sensación de carga pesada sobre la cabeza. Sensación de constricción del corazón como producida por un círculo de hierro.

Signos importantes:

Sensación de constricción en varias regiones. Irradiación al brazo izquierdo. Entorpecimiento del brazo izquierdo. Edema de la mano izquierda. Hemorragia de sangre negra.

Existen numerosos "signos secundarios", comunes a otros remedios y que no son de ningún modo característicos, por lo tanto sólo son útiles para establecer las relaciones entre los remedios en los cuales las patogenesias presentan cierta analogía.

Para aclarar esta idea tómese en cuenta el síndrome siguiente:

"Reglas adelantadas, sangre negra como alquitrán, cesan cuando la enferma está acostada, son precedidas de palpitaciones violentas que se acompañan de sensación de constricción en la región cardiaca o uterina".

Estos síntomas no pertenecen únicamente a un remedio sino son comunes a varios. Lilium tigrinum y Cactus tienen los dos la misma constricción cardiaca, el mismo adelanto de reglas, la misma desaparición de las reglas durante la noche y las mismas palpitaciones.

Cactus será el remedio indicado si los dolores cardiacos irradian al brazo izquierdo con entorpecimiento y edema de la mano izquierda. Lilium tigrinum será el escogido si los dolores cardíacos irradian al brazo derecho y si son calmados estando acostado sobre el lado izquierdo y por fricciones locales. La sensación de pesantez pélvica es tan intensa que obliga a la paciente a comprimirse la vulva con las manos o con un vendaje en T, característica esencial de Lilium tigrinum será encontrada en la sintomatología de la enferma.

En el "COMPENDIO DE MATERIA MEDICA HOMEOPÁTICA" que presento en unión de mi colaborador y amigo el Dr. Jean Poirier, hemos decidido representar esta valorización por una disposición tipográfica bien diferenciada.

Signos característicos: MAYÚSCULAS NEGRAS

Signos importantes: minúsculas negras

Signos secundarios: minúsculas cursivas

Así el lector podrá graduar su esfuerzo. Su estudio así simplificado le parecerá menos difícil y siguiendo la progresión indicada, se llega a conocer los signos característicos esenciales del remedio que le permite encontrar con satisfacción su indicación en el enfermo y su diferenciación.

Estudio sintético

Pero el estudio será incompleto si no se busca "conectar" conjuntamente estos diferentes signos característicos, importantes y secundarios, que se presentan en cada remedio con sus modalidades bien particulares, especificando las circunstancias que les acompañan y dónde su presencia es suficiente para exagerados o atenuados.

La Materia Médica Homeopática no es una naturaleza muerta.

Para comprenderla mejor se hará geometría en el espacio pensando que se trabaja con un hombre "viviente", que en él se proyectan todos los síntomas del remedio en estudio y en el cual tome existencia el estado morboso que reclama la aplicación de dicho remedio. No aprender nunca de memoria el conjunto de síntomas, sino hay que reunirlos "vivientes", de manera de comprender (cum prehendere) el remedio estudiado en una vista de conjunto sintético que no se olvidará jamás.

También, por paradójico que parezca, este método pedagógico que desde hace largo tiempo se ha puesto en práctica en el Centro Homeopático de Francia, siempre ha dado excelentes resultados. El estudiante al principio está un poco sorprendido, pero más tarde comprende la importancia de la creación de estas personalidades ficticias que representan en la mente a los Remedios Homeopáticos y que más tarde, cuando comienza a practicar la Homeopatía, quedará notablemente sorprendido al "reconocer" en los enfermos que le vienen a consultar el remedio así estudiado.

El Remedio Homeopático debe ser valorizado.

Todos los remedios no tienen la misma importancia ni el mismo valor. Unos tienen una acción profunda y durable, los otros una acción superficial y rápida. Los primeros son necesarios para obtener una transformación completa del organismo, los otros son útiles en el tratamiento de los estados paroxísticos que pueden desarrollarse en el curso de una afección crónica.

Las relaciones entre los remedios deben ser bien estudiadas. En el curso de este Compendio, se encontrarán los elementos de comparación indispensables que forman el cuerpo del texto, con el fin de grabar en la mente del lector la importancia del estudio de cada patogenesia. En el capítulo especial "COMPARACIONES", se estudian comparativamente los remedios que presentan el mismo síntoma característico o importante, buscando la manera de establecer un hecho exacto y su diferenciación. Para escoger el remedio se necesita un verdadero diagnóstico diferencial en donde el conocimiento, establecido de antemano, facilita singularmente la práctica de la Homeopatía.

Debe continuarse la técnica ya señalada para buscar siempre las características de cada remedio y anotadas, distinguiéndolas de los síntomas comunes a varios remedios a fin de establecer su diferenciación ya sea del síntoma mismo o de las modalidades que le acompañan. Se ha insistido en la repetición de las comparaciones a fin de llevar a la mente la necesidad de esta gimnasia delicada que exige la selección del Remedio.

El estudio atento de las comparaciones conducen sintomáticamente a la concepción de "LAS FAMILIAS" según el Centro Homeopático de Francia. Las familias pueden ellas mismas agruparse en "CATEGORÍAS" de los "REMEDIOS". Nosotros reproducimos en nuestro Compendio los cuadros murales que sirven para la enseñanza, expresando las relaciones estrechas que los unen con una infección. De esta manera podemos describir cinco grandes Categorías: psórica, tuberculínica, sicótica, sifilítica y cancerínica.

Por último, en una corta nota "CLÍNICA", anexa a cada estudio patogenético, señala las enfermedades en las cuales el remedio está más frecuentemente adaptado y en las más frecuentemente empleado. En realidad esta nomenclatura es incompleta. Cada remedio, por la adición de sus síntomas experimentalmente recopilados, constituye un grupo de síndromes clínicos correspondientes a la alteración funcional o anatómica de un órgano o de un tejido.

Síndromes clínicos y patogenesias merecen un estudio particular que facilitará mucho la tarea del médico. Así un nuevo puente será colocado entre la Clínica oficial y la terapéutica Homeopática; las dos encontrarán su ventaja: la primera aumentará su caudal de hechos y observaciones y la segunda conocerá inmediatamente los estados morbosos para los cuales es particularmente adaptada.

El autor ha realizado una obra para el estudio de los remedios de los estados agudos(9) y tiene en preparación un estudio clínico y terapéutico de los remedios crónicos.

La Prescripción del Remedio.

¿A qué dilución debe prescribirse el Remedio Homeopático?

Existen tres grupos de trastornos importantes: trastornos sensoriales, funcionales y lesionales. Las tres categorías pueden asociarse dando lugar a un síndrome clínico definido, o a un estado morboso determinado, pero es excepcional que uno de entre ellos no esté más desarrollado. Se debe establecer una correspondencia entre la dosis necesaria y la naturaleza de la enfermedad de que se trate.

Trastornos del. sensorio: Altas diluciones

Trastornos funcionales: Diluciones medias

Trastornos lesionales: Bajas diluciones.

Pongamos inmediatamente un ejemplo: Aconitum.

Conocemos su característica:

"Acción congestiva aguda, violenta, que se traduce por una tensión psíquica, nerviosa y vascular, se acompaña de agitación física y mental con ansiedad".

Estudiemos por ahora los casos clínicos que necesitan de la prescripción de Aconitum.

Se trata de un enfermo que presenta todos los signos clínicos de una aortitis aguda: presenta agitación, angustia y ansiedad; su molestia precordial se acompaña siempre de un miedo terrorífico a morir. Se pensará con razón en Aconitum, pero se dará en trituraciones bajas 3a. ó 6a. trituraciones.

Se observará un sujeto que presenta los mismos trastornos: agitación, angustia. temor a morir, sensación de sofocación y molestias en la región precordial provocados por el más ligero terror o la más pequeña emoción, pero sin el menor signo cardíaco, únicamente cierto eretismo bien comprensible que se traduce por una taquicardia intermitente, se dará otra vez Aconitum pero a la 30a. dilución.

Por último, suponer un individuo extremadamente nervioso, que presenta agarofobia y que bruscamente, sin causa, padece una angustia intensísima con temor a morir; inmediatamente se administrará Aconitum a la 200a.

Puede establecerse una regla:

En todos los casos en donde existe una lesión, la dilución baja será la regla, la alta dilución la excepción. A la inversa, en todos los casos en que dominen los trastornos sensoriales, la dilución alta es la regla, las bajas diluciones la excepción; esto no puede ser de otro modo si se busca la manera de interpretar la acción verdadera de nuestras diluciones.

Las diluciones bajas (la. y 6a., centesimales) tienen una acción cierta sobre el tejido mismo del órgano. Así se comprende la acción electiva del Digitalis sobre el músculo cardiaco, de Coccus cacti, del Serum d'anguille y de Thlaspi bursa pastoris sobre los riñones, de Ceanothus sobre el bazo y de Antimonium Sulphur Aureum sobre los pulmones.

Las bajas diluciones se repetirán frecuentemente en caso necesario y pueden prolongarse; esto obedece a que el órgano afectado necesita de un estímulo constante y sostenido.

Las diluciones medias (30a.) actúan más particularmente sobre la sangre o por sus elementos intermediarios. Constituyen las dosis de los remedios llamados de "Drenaje", estos remedios facilitan la circulación haciendo más fácil y rápida la eliminación fuera del organismo de los desechos y toxinas indeseables que comienzan a fijarse en el sujeto. Las diluciones medias no pueden ser repetidas frecuentemente. Su uso no puede ser prolongado, su indicación termina cuando el trastorno funcional desaparece. Su prescripción depende únicamente de los signos patogenésicos observados.

Las altas diluciones (200a.) actúan más profundamente sobre el individuo, su acción es muy durable y persiste muchos días; por lo tanto. una alta dilución no debe ser repetida frecuentemente y solamente cada 12 ó 15 días. con la condición esencial que los signos característicos del remedio prescrito sean nuevamente comprobados. En la generalidad de los casos, la curación del enfermo requiere otro remedio en alta dilución. en este caso se seguirá la regla correspondiente a las altas diluciones a fin de lograr -en una forma progresiva escalonando las diluciones- la curación. del enfermo con el tratamiento Homeopático.

El remedio altamente diluido constituye el remedio de fondo del médico Homeópata y actúa: provocando las crisis de eliminación necesarias. Cuando el enfermo es drenado insuficientemente se provocan seudoagravaciones medicamentosas que ya han sido descritas ampliamente en otros trabajos.

¿Qué se debe entender por agravación medicamentosa?

La agravación medicamentosa se efectúa en dos formas: (10)

  1. Abuso de bajas diluciones y sobre todo de tintura madre. La administración prolongada de tinturas madres o diluciones decimales conduce a la producción de verdaderos efectos patogenésicos que se adicionan a los trastornos morbosos.
  2. El abuso de altas diluciones en donde la repetición inoportuna produce excitaciones celulares muy frecuentes y pone en libertad una cantidad considerable de toxinas específicas o autógenas, da por resultado verdaderos fenómenos de anafilaxia, siempre en relación con una insuficiencia funcional de los emuntorios (piel seca, constipación, etc.).

La agravación medicamentosa no se puede producir:

  1. Si no se emplea tintura madre.
  2. Si con cuidado se intercala de tiempo en tiempo un día de reposo en el curso de la administración de las diluciones medias.
  3. Si no se repite una dilución alta antes que su acción sea agotada.
  4. Si se asegura por último el drenaje perfecto del organismo enfermo.

Se comprenderá inmediatamente cuáles son las contraindicaciones formales del empleo de altas diluciones: insuficiencia de eliminación, bloqueo de órganos excretores, hígado y riñones, lesiones orgánicas graves y último estado de cáncer o de tuberculosis.

Un consejo para finalizar: cuando un remedio ha sido reconocido como Homeopático a un estado determinado, siempre hay que tomar en cuenta la mejoría que se observa después de su administración para espaciar convenientemente la dosis en relación con la mejoría observada.

En resumen, de acuerdo con las molestias de la lesión, los trastornos sensoriales, la destrucción orgánica, la curva de las diluciones debe ir en dosis decreciente; siguiendo esta práctica, con sus debidas excepciones siempre se obtendrá un resultado satisfactorio.

¿Cómo formular una prescripción Homeopática?

Dos casos pueden presentarse: una enfermedad aguda o una crónica.

La Enfermedad aguda reclama generalmente las diluciones bajas o medias en relación con el órgano afectado y el estado general. Ejemplo: una bronquitis aguda en un individuo de 45 años, en el cual los riñones deficientes no aseguran una eliminación urinaria normal. Las indicaciones de Bryonia y de Solidago virga son necesarias.

Solidago virga 1a. cent. 10 gotas antes de las comidas de medio día en un poco de agua.

Bryonia 6a. 2 glóbulos cada dos horas o hacer disolver 10 glóbulos en 14 cucharadas de postre de agua destilada, una cucharada cada 2 horas.

Las enfermedades crónicas necesitan el empleo de todas las diluciones altas, medias y bajas.

Otro ejemplo: un individuo autointoxicado con trastornos dispépticos en relación con una ligera insuficiencia hepática. El enfermo presenta los signos característicos de Sulphur, pero tan pronto como su estado se agrava bajo una razón cualquiera (surmenage o excesos), aparecen signos nuevos que reclaman Nux vomica. Por otra parte se debe pensar en asegurar la eliminación toxínica regular del enfermo, su "drenaje". Se prescribirá:

  1. Sulphur 200a. una dosis o dos dosis con 15 días de intervalo, en una poca de agua al irse a acostar.
  2. Todos los días: Solidago virga 1a. cent. 10 gotas antes de las comidas de medio día en una poca de agua.
  3. Un día: Nux vomica 30a. 2 glóbulos por la mañana 1/2 hora antes del desayuno; 2 glóbulos por la tarde 1 1/2 ó 2 horas después de la cena o merienda.
  4. Al otro día: Berberís 3a. 2 glóbulos por la mañana y 2 por la tarde.

Estas fórmulas se indican a título de prescripción general para responder a la pregunta que se hace frecuentemente: ¿Cómo formular Homeopáticamente? Es evidente que estas indicaciones están lejos de constituir una regla absoluta y que cada médico debe de emplear el remedio Homeopático de acuerdo con el caso. De una manera general las bajas diluciones centesimales, las 6a., 30a., y la 200a., son aquellas que son utilizadas más frecuentemente en la práctica; las diluciones intermedias son raramente empleadas.

La preparación de los Remedios Homeopáticos no presenta ningún misterio, es infinitamente más científica de lo que puede suponerse desde la época del Dr. Hahnemann, fundador de la Doctrina Médica Homeopática y no obstante los diversos procedimientos que algunos de sus discípulos han querido implantar, su nomenclatura tradicional y su preparación permanecen inmutables. Por ignorar la Farmacodinamia Homeopática, el estudiante tiene de momento una idea errónea del poder medicinal de los remedios, pues desconoce su acción dinámica y no admite la posibilidad de los efectos curativos de una dilución en la que no encuentra cantidad ponderable de medicamento. Por lo tanto, nuestros remedios no pueden ser inculpados de contener substancias misteriosas ni de que obran bajo la influencia de símbolos astronómicos, pues su preparación se efectúa con bases estrictamente científicas y comprobadas.

La dilución a la que se recurre para prescribir a los enfermos debe ser una dilución real y no una dilución nominativa, en donde la etiqueta y las substancias cambien a voluntad de sus preparadores. En las indicaciones que hemos dado al terminar cada uno de nuestros estudios patogenéticos, hemos conservado la nomenclatura tradicional pero conocemos la correspondencia real de cada dosis indicada con su valor exacto y rigurosamente determinado, asegurando su empleo con una absoluta confianza.

Por último, al fin de este trabajo se encontrará un Repertorio Clínico, que permitirá utilizar este tratado al principio de los estudios Homeopáticos. Los síntomas están valorizados siguiendo su empleo más frecuentemente en los diferentes remedios que pueden convenir al tratamiento de un enfermo.

Este COMPENDIO DE MATERIA MEDICA HOMEOPÁTICA, no es un Diccionario, es una obra de Enseñanza que facilita el estudio de la Materia Médica Homeopática y permitirá su aplicación adecuada Comprendiendo la mayor parte de los remedios usuales y un capítulo especial de Comparaciones, seguramente ayudará esta obra a la correcta interpretación de la terapéutica Homeopática, siguiendo el método sintético ya indicado que es el camino obligado en el "CENTRO HOMEOPÁTICO DE FRANCIA".

Dr. LEÓN VANNIER


(1) Prof. Grasst: Prefacio "Del Síntoma a la Enfermedad" del Dr. Felix Coste.

(2) Es por ello que son las madres quienes están más cerca de practicar el verdadero Arte de Curar y llevarlo al grado de Ciencia, pues son ellas las que conocen con mayor intimidad las inclinaciones y afecciones de sus hijos, haciéndose necesaria su educación al respecto. (vhac).

(3) Es claro que este término se utiliza en el sentido de "conciencia práctica" y no en el verdadero sentido que la EME de la CU le da como "entidad primera e inteligente" de la individualidad del ser humano. (vhac).

(4) Las indicaciones entre comillas son los síntomas patogenésicos característicos de un remedio.

(5) Rindamos justicia a M. León Daudet, que fue el primero que encontró el término exacto para definir el conjunto de trastornos indefinibles, diferentes, imprecisos y fenómenos fugaces que preceden a toda enfermedad. "Los Ritmos del Hobre". (Grasset, Edit.).

(6) Observamos aquí que, al no estar estos síntomas en parte alguna del cuerpo, necesariamente deben estar fuera de él, por lo que, juzgando bajo las enseñanzas de la EME de la CU que encuentra en el Alma humana las capacidades del tipo sensoriales, y al ser estos los síntomas que preceden a la aparición a una enfermedad en sí, es el Alma la que enferma antes que el cuerpo, y la que finalmente hay que curar, para lograr la total recuperación de la salud del enfermo. El porqué de las enfermedades del Alma, encierra un estudio de la más profunda metafísica, escapando al alcance del estudio de esta obra, para lo cual, recomiendo su estudio en los libros de esa escuela en www.geocities.com/eme_dela_cu. (vhac).

(7) Sigue siendo, pues, de gran valor, la enseñanza Socrática de hace más de 2000 años: "Conócete a ti mismo". Ver la obra del mismo nombre en la biblioteca de la EME de la CU, arriba señalada. (vhac).

(8) Dr. León Vannier: Doctrina de la Homeopatía Francesa. El Diagnóstico Clínico Homeopático. Doin. Edit. 1931. Paris.

(9) Dr. León Vannier. Los Remedios Homeopáticos de los Estados Agudos. Estudio clínico y terapéutico. G. Doin y Cia. Edit. Paris.

(10) Dr. León Vanníer: Introducción al Estudio de la Homeopatía. Larousse. 1919.